EL CASO ROBLEDO PUCH OSVALDO SORIANO PDF

Robledo sostiene el aparato que perfora el material mientras su amigo sigue sus movimientos con atencin. El trozo de acero est por caer y Robledo lo ayuda con un golpe. Ninguno dice nada. A Somoza acaba de ocurrrsele una broma acorde con la circunstancia.

Author:Mazuzahn Vohn
Country:Gabon
Language:English (Spanish)
Genre:Sex
Published (Last):21 March 2005
Pages:458
PDF File Size:5.14 Mb
ePub File Size:12.80 Mb
ISBN:670-5-62718-620-3
Downloads:25398
Price:Free* [*Free Regsitration Required]
Uploader:Shaktira



Lecturas 10 mayo, leviathan Por Osvaldo Soriano Iluminados por el soplete, Robledo y Somoza trabajan callados y serios. Ninguno dice nada. Robledo lo observa unos instantes, levanta su brazo derecho y dispara otra vez. Los primeros pasos Carlos Eduardo estudia piano; la maestra dice que tiene gran facilidad y que es un chico respetuoso. Claro que no es un chico afeminado, como esos que tocan en las fiestas familiares para ganar el aplauso de los parientes y amigos.

Se cree Sanfilippo y cuando le quitan la pelota protesta, dice que fue foul. Por eso, le dicen Leche hervida. Ella lo reta, le levanta la voz. Toma una silla y la destroza contra la pared. Los amigos de Carlos recuerdan poco, pero frente al periodismo imaginan, quieren participar, acercarse a la tragedia. A esa edad tiene su primer contacto con la muerte.

Carlos permanece silencioso todo el tiempo. Carlos Eduardo ingresa al industrial. Le gusta el ruido infernal de los motores, ese rugido que se mete en la sangre. Empieza a aprender el oficio, pero no dispone de mucha paciencia.

Ese hombre le gusta. Es un tipo libre, cree Carlos Eduardo. Jorge Antonio dispone de tiempo, no tiene que volver a su casa a una hora determinada, no tiene que pedir permiso para ir al cine. Le cuenta a Carlos que su viejo es un tipo macanudo, un tipo de hoy. Habla con su padre. Le dice que ya sabe el oficio. No quiere ser ingeniero, se conforma con poner un taller de motos.

Se hacen amigos. Algunos domingos van a la cancha porque Carlos Eduardo sigue a San Lorenzo. La gente es demasiado confiada. No vuelven a verse por un tiempo. Don Samban le da los dos mil pesos y Carlos se compra una bicicleta. Samban se queda sin cadete. La mira un rato, deslumbrado. Recuerda la radio y sube. Se siente libre. Por fin, choca contra un auto detenido y deja la moto, que tiene una rueda torcida.

Le cuenta lo de la moto. Entre tanto, sus padres se preocupan por la suerte del joven. Otra vez Carlos necesita conformarlos. Eso lo fascina. Empiezan a tirar. Como para probar. Todo va bien y reparten las joyas y los relojes. No entienden demasiado y sacan cosas de poco valor. Detalles para corregir, piensa Robledo. Con ella alborota a todo el barrio, ya que la arregla en la vereda de su casa y pone el acelerador a fondo para irritar a los vecinos que protestan.

Ha sido acusado por el robo de la moto. Cuando sale, Robledo Puch vuelve al piano. Se jacta de su audacia y dice que espera un gran futuro. Brindan y pagan copas. Carlos Eduardo quiere irse de su casa. Su padre lo alcanza a las pocas cuadras, baja del auto y lo abofetea como a un chico.

Decide hacer un viaje a Europa. Viaja en barco porque quiere descanso. Una noche, mientras toman una copa, se ponen de acuerdo. Entran por una claraboya. El encargado y su mujer duermen en camas separadas.

A un lado descansa una hija del joven matrimonio. No se despiertan. Carlos Eduardo se lanza sobre el placard y comienza a buscar. Robledo los mira; no abarca la tragedia en su totalidad. Ha visto la vidriera de los accesorios. Habla de autos y de carreras. Anda solo. Nadie debe sospechar y los muertos no hablan. La noche es fresca cuando los dos hombres fuerzan una ventana y entran. Cuando se retiran, Robledo ve una puerta cerrada y la entorna para mirar adentro.

Carlos Eduardo dispara varias veces sobre esos cuerpos. No hay un gemido. No quieren ser hombres distinguidos, como los criminales de guante blanco. Robledo lo ha visto antes, han conversado, han ido juntos a los balnearios el verano anterior. Inician a Somoza. No le tiene confianza. Somoza vive con su madre y una hermana en Olivos. Robledo lleva una barreta y cuerda de nylon para descender. Jorge se queda de campana y Carlos trabaja. Por fin, el material cede.

Dos chicos sin experiencia profesional han destrozado otra vez la seguridad de un comercio. Robledo se agazapa y gatilla dos veces. Scattone se derrumba. En las cajas hay cinco millones de pesos. Destapan una botella de whisky y brindan en la oscuridad.

Revisan al muerto y encuentran la llave de la puerta del personal. La noche del 13 de junio. Se lo dice a Robledo, le pide que se la consiga. Virginia sube. Toman la ruta Panamericana. Pasa al asiento trasero y desnuda a la muchacha que se resiste. Se sienta en un costado y espera. Cuando los ve bajar del auto se acerca. Ella corre.

Este dispara cinco veces. Carlos se acerca y la revisa. Encuentra mil doscientos pesos en la cartera de la muchacha. El auto no funciona y lo dejan abandonado. Es como un juego. Cuando sale, la encaran. Sugiere una cita. Ella —que al parecer practicaba Karate—, se defiende.

Jorge Antonio se cansa y la deja vestirse, pero se queda con la ropa interior de la chica. Le dice que se vaya. Ella alcanza a caminar unos pasos y Robledo le mete siete balazos en la espalda.

Luego se acerca y le saca cinco mil pesos y un encendedor.

BATCH FILE PROGRAMMING BY PREMKUMAR S PDF

Robledo Puch

Lecturas 10 mayo, leviathan Por Osvaldo Soriano Iluminados por el soplete, Robledo y Somoza trabajan callados y serios. Ninguno dice nada. Robledo lo observa unos instantes, levanta su brazo derecho y dispara otra vez. Los primeros pasos Carlos Eduardo estudia piano; la maestra dice que tiene gran facilidad y que es un chico respetuoso. Claro que no es un chico afeminado, como esos que tocan en las fiestas familiares para ganar el aplauso de los parientes y amigos. Se cree Sanfilippo y cuando le quitan la pelota protesta, dice que fue foul. Por eso, le dicen Leche hervida.

HIS0169C DATASHEET PDF

El Caso Robledo Puch, Osvaldo Soriano

Robledo aparece en los mismos lugares de siempre. Se nota un cambio en l. Est exultante, se convierte en el centro de las reuniones. Habla de autos y de carreras. Anda solo. Ibez ha credo mejor separarse. Nadie debe sospechar y los muertos no hablan.

C200H MR831 PDF

La vida, la crueldad y la caída de Robledo Puch, relatadas por Osvaldo Soriano

Before fleeing, Robledo Puch, using a Ruby pistol , killed the owner of the discotheque and the night watchman while they slept. In one of the rooms, they found a couple with their newborn baby. Robledo Puch shot and killed the man and shot the woman, who only sustained gunshot injuries. The woman survived the ordeal and later testified at the trial. Before fleeing with , pesos, Robledo Puch shot the crib where the newborn lay crying, but he missed. On 24 May , both criminals killed a night watchman in a supermarket. Robledo Puch was driving and fled from the scene unscathed.

Related Articles