DESCARGAR LA FORJA DE UN TUNICA NEGRA PDF

Las gotas que se acumulaban en los alfizares de piedra rebosaban y se escurran por las negras paredes de obsidiana de la Torre hasta el patio, donde formaban charcos. En ese patio haba una burra y dos caballos cargados con petates y alforjas, listos para emprender viaje. La burra tena gacha la cabeza, las orejas cadas y el lomo combado; era un animal malcriado al que le gustaba la avena seca, un establo cmodo y caliente, una calzada soleada y un paso de marcha sosegado y fcil. Jenny no vea razn por la que su amo tuviera que viajar en un da tan hmedo, as que se haba resistido tercamente a todos los intentos de sacarla del establo.

Author:Faejin Gorisar
Country:Lithuania
Language:English (Spanish)
Genre:Photos
Published (Last):23 October 2015
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Las gotas que se acumulaban en los alfizares de piedra rebosaban y se escurran por las negras paredes de obsidiana de la Torre hasta el patio, donde formaban charcos.

En ese patio haba una burra y dos caballos cargados con petates y alforjas, listos para emprender viaje. La burra tena gacha la cabeza, las orejas cadas y el lomo combado; era un animal malcriado al que le gustaba la avena seca, un establo cmodo y caliente, una calzada soleada y un paso de marcha sosegado y fcil.

Jenny no vea razn por la que su amo tuviera que viajar en un da tan hmedo, as que se haba resistido tercamente a todos los intentos de sacarla del establo.

El corpulento humano que haba tratado de hacerlo se estaba frotando ahora el muslo contusionado. La burra seguira todava dentro de la clida cuadra, pero haba sido vctima de una treta, una sucia artimaa que le haba tendido el humano corpulento.

El aroma fragante a zanahoria, el jugoso olor a manzana Eso haba sido su tentacin y su perdicin. Y ahora estaba bajo la lluvia, sintindose explotada y completamente decidida a hacrselo pagar al humano grande, a todos ellos. El jefe del Cnclave y Seor de la Torre de Wayreth, ParSalian, observaba a la burra desde la ventana de sus aposentos, en la torre norte.

Vio agitarse las orejas de la burra, y se encogi en un gesto reflejo cuando la pata izquierda trasera del animal solt una coz a Caramon Majere, quien estaba intentando por todos los medios sujetar un fardo en la silla de la burra. Caramon, que ya haba sido vctima del animal una vez, estaba ojo avizor y tambin haba visto el revelador movimiento de las orejas, comprendi lo que presagiaba y se las arregl para esquivar la coz.

Luego acarici el cuello del animal y sac otra manzana, pero la burra agach la cabeza. A juzgar por su actitud, pens Par-Salian y saba bastante sobre burros aunque pocos habran imaginado tal cosa, la enojadiza bestia se estaba planteando tirarse al suelo y revolcarse. Tan tranquilo, sin darse cuenta de que el equipaje que con tanto esmero haba colocado estaba a punto de aplastarse y soltarse, por no mencionar que se empapara en algn charco, Caramon empez a cargar cosas en los dos caballos.

A diferencia de la burra, los caballos se alegraban de salir del aburrido confinamiento de los establos, y estaban ansiosos de emprender un trote vivo y de tener la oportunidad de estirar los msculos y cambiar de aires. Retozaban, piafaban y caracoleaban juguetonamente sobre el adoquinado, soplaban y rebufaban a la lluvia, y miraban anhelantes hacia las puertas y la calzada que se perda en la distancia.

Tambin Par-Salian miraba el camino, pero era otro, el del futuro. Poda ver dnde conduca, y con mucha ms claridad de lo que otros podan verlo actualmente en Krynn. Vea las duras pruebas y las penalidades, vea el peligro.

Tambin vea la esperanza, aunque su luz era tan tenue y dbil como el mgico fulgor irradiado por el cristal que coronaba el bastn del joven mago. Par-Salian haba pagado un precio terrible por esa esperanza y, de momento, su luz titilante slo le revelaba ms peligros.

Empero, deba tener fe. Fe en los dioses, en s mismo, en aquel que haba elegido como su espada de combate. Su espada de combate estaba en el patio, bajo la lluvia, sacudido por la tos, tembloroso y helado, observando cmo su hermano que cojeaba levemente a causa del muslo contusionado preparaba los caballos para el viaje. Un guerrero como el hermano habra rechazado de plano una espada as ya que, por las apariencias, todo pareca indicar que era dbil y quebradiza, propensa a romperse con el primer golpe.

Quiz Par-Salian conoca mejor esa espada de lo que la propia arma se conoca a s misma. Conoca la frrea voluntad del alma del joven mago, que al haberse templado con sangre y fuego, moldeado con el martillo de la fe y enfriado con sus propias lgrimas, era ahora una hoja de acero excelente, fuerte y afilada. Par-Salian haba creado un arma de manufactura excepcional, pero, como todas, tena doble filo.

Poda utilizarse para defender a los dbiles y a los inocentes o para atacarlos. Todava ignoraba cul de esos filos utilizara la espada; y dudaba de que lo supiera ella misma. El joven mago, vestido con su nueva Tnica Roja unas ropas de confeccin casera, sin adornos, ya que no dispona de dinero para comprar otras mejores, estaba de pie, encogido, debajo de un gran rosal trepador que floreca en el patio, buscando el escaso abrigo que poda ofrecerle de la lluvia.

Los dbiles hombros se sacudan de vez en cuando por la tos, y el joven se llevaba un pauelo a la boca. Cada vez que esto ocurra, su hermano, saludable y robusto, haca un alto en la tarea para volver la cabeza hacia su frgil gemelo y observarlo con ansiedad. Par-Salian poda ver que la irritacin pona tenso al otro joven, poda ver sus labios movindose y casi escuchar la seca increpacin a su hermano para que continuara con su trabajo y lo dejara en paz.

Otra persona sali presurosa al patio, justo a tiempo de impedir que la burra tirara toda su carga. La aparicin de Antimodes un hombre de mediana edad, pulcro y atildado, vestido con ropas de color gris, ya que jams estropeara su Tnica Blanca con la suciedad de los caminos, y una capa con embozo result grata.

Su buen talante pareci borrar de un plumazo la lobreguez del da; reprendi a la burra, bien que al tiempo le acariciaba las orejas, y luego dio instrucciones sobre alguna cosa del equipaje al gemelo robusto, a juzgar por la gesticulacin de sus manos.

Par-Salian no oa la conversacin, pero sonri al observarlo. Antimodes era un viejo amigo, as como mentor y patrocinador del joven mago. Antimodes alz la vista hacia la torre norte, a la ventana desde la que miraba Par-Salian. Aunque no poda ver al jefe del Cnclave desde donde se encontraba en el patio, saba positivamente que Par-Salian se hallaba all y que estaba observando.

Antimodes frunci el ceo con enojo, asegurndose de que Par-Salian se diera perfecta cuenta de su enfado y desaprobacin. La lluvia y la niebla eran obra del jefe del Cnclave, desde luego, ya que controlaba el tiempo que ha- ca en la Torre de la Alta Hechicera y los alrededores. Podra haber despedido a sus invitados con un sol radiante y una temperatura primaveral de haber querido. En realidad el malhumor de Antimodes no se deba al mal tiempo.

Era una mera excusa. La verdadera razn de su enojo era su disconformidad por el modo en que Par-Salian haba llevado a cabo la Prueba del joven mago en la Torre de la Alta Hechicera. Era tan fuerte su desacuerdo que haba arrojado una nube sobre la larga amistad de los dos hombres. La lluvia era la forma de Par-Salian de decir: Comprendo tu preocupacin, amigo mo, pero no podemos vivir todos los das bajo un sol radiante.

El rosal necesita lluvia para sobrevivir,, adems del sol. Y este tiempo lbrego, esta oscuridad deprimente no es nada, amigo mo, comparado con lo que est por llegar. Antimodes sacudi la cabeza como si hubiese ledo los pensamientos de Par-Salian y se dio media vuelta, malhumorado.

Siendo un hombre prctico, pragmtico, no apreciaba el simbolismo y le molestaba verse obligado a emprender viaje calado hasta los huesos. El joven mago haba estado observando atentamente a Antimodes. Cuando ste se dio la vuelta y continu apaciguando a su irascible burra, Raistlin Majere alz los ojos hacia la torre norte, a la misma ventana tras la que estaba ParSalian.

El archimago sinti la mirada de aquellos ojos unos ojos dorados, cuyas pupilas tenan forma de reloj de arena tocndolo, clavndose en su carne como si la punta de la espada hubiese hendido su piel. Los ojos dorados, con su visin maldita, no dejaban traslucir nada de los pensamientos que haba tras ellos. Raistlin no entenda totalmente lo que le haba ocurrido, y Par-Salian tema el da en que el joven llegara a comprenderlo. Pero eso haba sido parte del precio. El archimago se pregunt si el joven mago estaba amargado, resentido.

Su cuerpo haba acabado destrozado y su salud haba quedado quebrantada de manera irremediable. De ahora en adelante sera una persona enfermiza, presa fcil de la fatiga, atormentada por el dolor, dependiente de su hermano ms fuerte.

El resentimiento sera natural, comprensible. O empezaba a aceptar su sino? Opinara que el excepcional acero de su hoja haba valido el precio pagado?

Seguramente no; an desconoca su propia fuerza. Ya tendra tiempo de enterarse, si los dioses queran. Estaba a punto de recibir la primera leccin. Todos los archimagos del Cnclave haban participado en la Prueba de Raistlin o se haban enterado de lo ocurrido en ella a travs de sus colegas.

Ninguno de ellos quiso tomarlo como aprendiz. Su alma no le pertenece argument Ladonna, de los Tnicas Negras, y quin sabe en qu momento vendr a reclamar su dueo lo que le pertenece.

El joven mago necesitaba instruccin, necesitaba adiestramiento no slo en la magia, sino en la vida. Par-Salian haba llevado a cabo ciertas indagaciones con discrecin y dio con un maestro que confiaba le pudiera proporcionar el curso de aprendizaje ms adecuado; un instructor inslito, pero en quien Par-Salian tena mucha fe, aunque el propio interesado se habra quedado atnito si se lo hubiese dicho.

Siguiendo las instrucciones de Par-Salian, Antimodes haba preguntado al joven mago y a su hermano si estaran interesados en viajar hacia el este durante la primavera a fin de recibir entrenamiento como mercenarios en el ejrcito del renombrado barn Ivor de Arbolongar.

Ese entrenamiento sera el ideal para el joven mago y su hermano guerrero, ya que necesitaban ganarse la vida, y a la par estaran puliendo sus aptitudes. Aptitudes que seran necesarias ms adelante, a menos que Par-Salian estuviese muy equivocado.

No haca falta apresurarse. Era otoo, la estacin en la que los guerreros empezaban a pensar en dejar a un lado sus armas y comenzaban a buscar un sitio cmodo donde pasar los fros das del invierno junto al fuego, contando historias sobre su propio arrojo. El verano era la estacin de la guerra; la primavera, la estacin de los preparativos para la guerra. El joven dispondra de todo el invierno para restablecerse.

O, ms bien, tendra tiempo para adaptarse a su menoscabo fsico, ya que jams se curara. Hacer un espectculo de s mismo ante el pblico estaba bien para ilusionistas o practicantes del arte incompetentes, pero no para quienes haban sido admitidos como magos en una de las tres rdenes.

Par-Salian tena otro motivo para enviar a Raistlin con el barn; un motivo que el joven nunca llegara a saber, si tena suerte. Antimodes sospechaba algo. Su viejo amigo Par-Salian nunca haca nada slo porque s, sino que todo iba encaminado a un propsito especfico. Antimodes haba intentado descubrirlo por todos los medios, ya que era un hombre que amaba los secretos igual que un avaro ama su dinero, disfrutaba contndolo y se regodeaba acaricindolo por las noches.

Pero Par-Salian, sin caer en ninguna de las astutas trampas de su amigo, se cerr en banda y no solt palabra. Finalmente, el pequeo grupo estuvo listo para partir. Antimodes subi en la burra, Raistlin mont en su caballo con la ayuda de su hermano, ayuda que acept a regaadientes y con malos modales, por lo que dedujo el jefe del Cnclave de sus gestos.

Caramon, con una paciencia ejemplar, se asegur de que su hermano estaba bien instalado y cmodo, y despus mont con gil facilidad en su corcel. Antimodes se puso al frente y los tres se encaminaron hacia las puertas. Caramon llevaba inclinada la cabeza para protegerse de la lluvia; Antimodes sali tras echar una ltima mirada furibunda a la ventana de la torre norte, mirada con la que expresaba su extrema incomodidad e irritacin.

Raistlin fren el caballo en el ltimo momento y se gir en la silla para contemplar la Torre de la Alta Hechicera. ParSalian poda imaginar las ideas que estaban pasando por la mente del joven; ms o menos las que rumi l tras superar la iniciacin, mucho aos atrs.

Cunto ha cambiado mi vida en unos pocos das! Entr aqu fuerte y seguro de m mismo. Me marcho dbil y destrozado, con unos ojos que son una maldicin, con un cuerpo frgil. Empero, parto triunfante de este lugar.

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La Forja De Un Túnica Negra

Dicha prueba consisitia en plasmar sobre una tira de piel de carnero, "Yo, Magus" en el lenguaje arcano. Raistlin acepta y desde ese momento, a sus propios poderes se le unen los conocimientos y habilidades de Fistandantilus a cambio de su esencia vital, lo que le convierte en un mago sumamente poderoso a costa de su salud. Raistlin usa el poder del orbe para trasladarse a Palanthas , donde es atendido. El verdadero objetivo de Raistlin es encontrar el portal.

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Weis, Margaret. FORJA DE UN TÚNICA NEGRA, Volumen 1. RAISTLIN, EL APRENDIZ DE MAGO

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